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Taller: "Elaborando un teru teru bozu "

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Cuenta la tradición en Japón que un teru teru bozu es un amuleto o muñequito mágico que se coloca en las ventanas de las casas para atraer el buen tiempo y alejar las lluvias. La tradición tiene sus raíces en el periodo edo donde los campesinos colgaban estos muñecos en la ventana para que dejara de llover y no se estropeara la cosecha . Por ello las profesoras de la coordinación de Japonés: Yuri, Luz María, Shizue, Leslie, Peegy, Miyuki y el CRMLU agradecen a todos los niños que participaron de esta interesante actividad donbde aprendimos algo más sobre la cultura japonesa. Felicitamos a la coordinación de japonés por la iniciativa enseñándonos la elaboración de los muñequitos y contándonos la historia. Les dejamos una canción y las fotos de la actividad. ¡Arigatoo! Fuente: http://genjutsu.es/2009/04/02/teru-teru-bozu-un-amuleto-para-el-buen-tiempo/

Cuentacuentos: El flautista de Hamelin

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La profesora Anabel Palacios de ka coordinación de inglés nos contó el cuento de "El flaustista de Hamelin". Los niños que contestaban las preguntas se llevaron premios porque estuvieron atentos a la historia.  Gracias por su visita al CRMLU. Les dejamos el relato para que lo lean desde casa. En un pueblito de nombre Hamelín se habían instalado, siendo dueños y señores, todos los ratones habidos y por haber, arrasando con la comida de todos sus habitantes.  Esto se debía a que Hamelín estaba dirigido por una Reina muy tacaña, que no quería hacer ningún gasto para poner remedio a la invasión de ratones. -¡Esto es terrible, se llevan mi propia comida!

La leyenda que da vida al "Conejo de Pascuas"

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La tradición del conejo y los huevos de pascua está cada vez más arraigada en la sociedad y su leyenda se remonta a la Resurrección de Jesucristo.  Cuenta la leyenda que años atrás, había un conejito muy asustado, escondido en el sepulcro donde dejaron a Jesucristo. El animal observaba el cuerpo de Jesús y se preguntaba quién sería ese señor y por qué tantas personas lloraban por él, mientras escuchaba a lo lejos que se trataba del hijo de Dios. A los dos días, el conejito se despertó asombrado al ver como Jesús se levantaba y que un Angelito retiraba la gran piedra que tapaba la entrada del sepulcro. Entonces pudo darse cuenta que ese Señor realmente se trataba del hijo de Dios. El conejito se puso muy contento y quiso salir corriendo y saltando para contarle la buena nueva a todo el mundo. Pero como no sabía hablar, se le ocurrió una solución: pintando un huevito de colores la gente entendería el motivo de su alegría. Desde entonces, cada Domingo de Pascua, u...